1/07/2015

Para empezar el año

Como ejercicio para encontrar lo que nos hace felices y nos ayuda a superar el día cuando las cosas se ponen difíciles, mi querida Ruth me compartió esta idea, así que sin más preámbulo ni orden de importancia, aquí están mis

Razones por las que vale la pena vivir (y no sólo sobrevivir):


  1. La luna llena
  2. El mar: su olor, su sonido, su fuerza
  3. Silvio y su risa. Silvio y sus besos. Silvio y sus juegos. Silvio diciendo mi nombre. Silvio
  4. Tus besos y tus abrazos
  5. Las flores 
  6. El bosque afuera de Grenoble
  7. Mis volcanes
  8. Los viejos amigos y los amigos viejos
  9. Los tacos de camarón de El Bismarkito en La Paz
  10. La cerveza Pacífico
  11. Montmartre
  12. Chester, Edinburgo, Londres, York 
  13. La comida. Toda
  14. El queso (sí, merece mención aparte)
  15. El vino
  16. El whisky
  17. El ron
  18. La música para bailar
  19. La música para escuchar
  20. La danza
  21. Los libros a los que regreso una y otra vez
  22. Los libros nuevos (para mí)
  23. Caminar por la ciudad 
  24. La paz, relajación y revigorización que vienen tras una sesión de yoga, por corta que sea
  25. Los días de sol
  26. El café
  27. El té
  28. El pan dulce
  29. Los más de 90 años del abuelo
  30. Amélie. Love Actually
  31. Los gatos
  32. El canto de los pájaros
  33. Los paseos por los parques
  34. Las bibliotecas y librerías 
  35. La emoción de saber que viene algo bueno o largamente esperado
  36. Las palabras cuando fluyen sobre el papel (físico o digital)
  37. Los vestidos de fiesta
  38. Las pláticas (largas y cortas) con las amigas. Sobre todo con las mejores amigas. Ustedes saben quienes son
  39. Las fotos de Ruth, los pensamientos de Ruth, los apapachos de Ruth, los consejos de Ruth
  40. Los reencuentros
  41. Las palabras de G cuando las re-leo, no por lo que significaron en ese momento, sino por lo que significan ahora y lo que me dejan ver sobre mí misma
  42. No arrepentirme de (casi) nada
  43. La estridulación de los grilllos
  44. Las palabras rimbomantes
  45. El cielo estrellado 
  46. Los paseos en barco 
  47. Las mañanas tranquilas
  48. Esos "cinco minutitos más"
  49. Despertar con el sol y no con la alarma
  50. Saber que sí puedo
  51. Los chistes bobos y los juegos de palabras
  52. Reir hasta que duela la panza
  53. Los planes y sueños, aunque no siempre se cumplan
  54. Mis ratos conmigo
  55. Pero también conocer gente nueva
  56. Subir la pirámide de Cholula
  57. Subir cualquier pirámide
  58. Las vistas de la ciudad 
  59. Descubrir cerezos en flor en la Ciudad de México
  60. Encontrar y leer las cartas de los bisabuelos, los abuelos, los tíos, mi mamá...
  61. Facetime o Skypear con Diana, aunque sea una vez cada dos años
  62. Las confesiones de Ari
  63. Estar sobre el escenario
  64. Sentir que tu trabajo tiene un sentido
  65. Saber que hay quien te recuerda con cariño
  66. La emoción de saber que (algún día) tendré mi propia casa para decorar y disfrutar
  67. Visitar tiendas de cocinas, muebles, decoración
  68. Los viajes en tren 
  69. Los mandalas
  70. La música de Beethoven
  71. La música de Mozart
  72. La música de Ravel
  73. La música de Stravinsky
  74. Nijinsky
  75. L'Hermitage de Amsterdam (sí, existe) y su exposición del impresionismo
  76. Encontrar un cuadro sobre el imperio de Maximiliano en un museo europeo, sin saber que estaba ahí
  77. El verde irlandés
  78. Las pecas
  79. Subir las escaleras a la catedral de Lausanne
  80. El edificio de la ONU en Ginebra y su techo de Chagal
  81. Los taxis turísticos de Belfast
  82. Dormir la siesta en un parque cualquiera de cualquier ciudad
  83. Hablar sola, gesticulando y todo, como una loca
  84. Las puestas de sol 
  85. La nieve que al reflejar luz se ve rosada
  86. Cantar a todo pulmón canciones noventeras
  87. Bailar canciones coreografiadas de toda la vida con los amigos
  88. Estar a gusto con tus decisiones
  89. Llorar cuando lo necesitas 
  90. Recibir un abrazo en el momento perfecto
  91. Escalar rocas de 15 metros la primera vez que lo intentas 
  92. La sensación de llegar a la cima y la vista desde allá
  93. Una cerveza en un pub cualquiera 
  94. Estudiar y aprender
  95. Que te contacte gente del otro lado del mundo porque le gustó lo que escribiste una vez
  96. Las nevadas
  97. Resbalar en el hielo, golpearte la cabeza y después reir mil porque eres tan cabezadura que no te pasó nada
  98. Los amigos por Internet
  99. Leer las cartas
  100. Descubrir habilidades adormecidas (como pintar o tocar el piano)
  101. Deshacerse de lo viejo y lo que ya no sirve
  102. Encontrar cosas en tu closet que no usabas desde hace mucho y darles una nueva vida
  103. Manejar en carretera 
  104. Ser el copiloto que señala las nubes, los cerros, los letreros chistosos, la gente
  105. Tomar el sol
  106. Encontrarse con viejas amigas y sentir que el tiempo no ha pasado
  107. Darte cuenta que no perteneces y que no te importe
  108. Reconocer donde sí perteneces
  109. Cuando los planes por fin van saliendo
  110. Los viajes en carretera
  111. Los museos
  112. El día de muertos
  113. Hacer esta lista y terminar sonriendo
Seguro que podría encontrar muchas más, pero creo que 110 son suficientes para empezar el año.

¡Feliz 2015!



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