11/12/2012

Soy bruja, creo en la magia y tengo mi propio semáforo

Hace un par de semanas, Miranda Hooker, conocida como @locadelamaceta en Twitter, tuiteó la siguiente frase, diciendo que estaría padre ponerla en etiquetas:

Soy bruja, creo en la magia y leo. Tengo mi propio semáforo.

Me encantó y decidí usarlo como base para una historia. Ah, y le dije que si hacía etiquetas algún día, yo quería una. Total, que las mandó hacer, me pidió mi dirección y quedé en espera del correo. Hoy llegó esto:



Padrísima, dirán, pero ¿y la historia? Empezó así:

Soy bruja, creo en la magia y leo. Tengo mi propio semáforo. El semáforo me dice cuándo avanzar y cuándo no. Y cuándo andarme con cuidado. Claro que no siempre le hago caso. ¡Para eso soy bruja! ¡Y leo! Que la magia no siempre saca de apuros, pero al menos sirve como distracción, para mí o para los otros.

Creo que debo comenzar por el principio: Me llamo Brunilda. Sí, ya sé. Típico nombre de bruja. No sólo es soso, mis amigas me dicen “Bruni.” Lo detesto. No hay manera de hacerlas entender pero tomo mi venganza echándoles poción anti-amor en el café. Después me arrepiento, cuando vienen llorando por otra relación fallida, y entonces les doy panquecitos de nuez y rayos de sol, chocolates con sabor a naranja y primavera, y varias copias de vino. Del normal, que siempre ayuda. Al final, cuando se van, hago algún hechizo para que encuentren el amor, de preferencia el verdadero, pero eso ya no está en mis manos.

Pero después Brunilda decidió que no quiere una historia cursi y salió con su amiga a una función de circo-teatro que se está tornando misteriosa. Veremos dónde acaba.

No dejen de leer a Miranda, a quien agradezco ambos regalos: el comienzo de una historia y la etiqueta. Además de las lindas palabras que llegaron por el correo.





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