7/09/2012

Ejercicios de escritura: Concentración

Hernán salió del dormitorio tranquilo. Se había dado una ducha después de estudiar para relajarse. No quería llegar a la cancha y seguir pensando en fórmulas y ecuaciones. Necesitaba concentrarse.

Caminó los pocos metros que separaban su dormitorio del gimnasio, admirando el atardecer poblano. A pesar de estar tan lejos de su hogar y su familia, se sentía a gusto aquí, querido. Las puestas de sol especialmente lo llenaban de alegría.

Escuchó su nombre y vio a unas chicas que le saludaban con la mano y le deseaban suerte. Les sonrió y se preguntó si irían a ver el juego. Ojalá que sí.

Cuando llegó al gimnasio vio que era de los últimos jugadores. Se cambió velozmente y empezó a calentar. Poco a poco, primero la cabeza, después los hombros y así hasta llegar a los pies. El calentamiento lo despejaba y, cosa rara, también lo relajaba. Le era absolutamente estar relajado y concentrado (en "estado zen", decía él), especialmente hoy, su primer final contra el rival tradicional de la universidad.

Había jugado contra ellos un mes antes, cuando comenzó la temporada. Sabía cómo jugaban y, más importante aún, quiénes estarían en la cancha hoy. Claro, todo podía suceder, no debía confiarse.

Mientras estiraba, el entrenador empezó a explicar la estrategia. Si el equipo rival jugaba como la vez pasada, no sería complicado. Aún así, mejor escuchar. Sacudió brazos y piernas, tomó un poco de agua y se sentó junto a sus compañeros.

Algunos estaban nerviosos, sobre todo los más nuevos. Los veteranos sólo fingían escuchar, pensando que tenían la estrategia dominada y confiando que jugar en casa los favorecería.

Hernán no entendía esa actitud. Para él era importante saber exactamente qué se esperaba de él durante el juego y en quién se podía apoyar. Esperaba que los mayores no lo dejaran solo. Este juego era demasiado importante.

Sonrió, intentando volver al estado zen. Hizo unas flexiones, se secó el sudor con la toalla y en menos tiempo de lo esperado se vio chocando las manos con los demás jugadores y saliendo a la cancha.

Las gradas estaban llenas, el público gritaba y aplaudía. Vio a los jugadores de futbol americano que habían venido a apoyar y justo detrás de ellos a las chicas que le desearon suerte. Les sonrió. El juego estaba por comenzar.

[Éste ejercicio de escritura creativa surgió de The Write Practice. Agradeceré todos sus comentarios sobre el estilo y la forma. Después de todo, una aprende de sus errores, así que no duden en señalarlos. Si quieren unirse al ejercicio, escriban sobre cómo haría un jugador de basquet (o de futbol) para concentrarse justo antes de un partido importante y déjenme el link o el texto en los comentarios.]



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