6/29/2012

Historias de corazón rompidito*

Hoy tuve que acompañar a una delegación de tailandeses a comprar souvenirs y artesanías en La Ciudadela. Mi objetivo era regatear lo más posible para que obtuvieran los mejores precios en un sus compras. (En realidad, yo no soy muy fan de regatear en las artesanías porque sé que muchas son hechas a mano, pero ése es tema de otra entrada).

El primer puesto que vimos era de chales, rebozos, blusas, vestidos y demás atuendos típicos. Los visitantes compraron muchos regalos y han de haber gastado más de $4,000 de una sentada, sólo en ese puesto, con todo y los descuentos que les hizo la señora.

Varios puestos después, uno de ellos decidió que quería regresar para comprarle otros rebozos. Entramos al puesto a pedirle a la señora que nos mostrara los colores nuevamente y le preguntaron si dejaría 5 rebozos en $500 (en vez de los $600 que estaba cobrando, ya con descuento incluído). A la señora se le hizo un poco cuesta arriba pero finalmente aceptó dar un rebozo gratis. Total, seis rebozos por $600. El tailandés hizo entonces una broma "ya se nos acabó el dinero". La señora sonrió tristemente y dijo "Ha sido un año muy duro acá, muy duro. No se imagina, señorita (dirigiéndose a mí), la falta que ya me hacía tener una venta como ésta."

Sobra decir que casi se me salen las lágrimas ahí mismo.

* "Corazón rompidito" es la expresión que utilizaba mi hermana cuando era pequeña para decir que algo le rompía el corazón.



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