8/15/2010

Why high-school reunions suck

Hace como diez días tuve una idea maravillosa: contactar a mis amigas* de la prepa para irnos a tomar un café juntas y ponernos al día. Nos pusimos de acuerdo en Facebook y el sábado llegué puntual a Galerías. Sólo estaba una de ellas con su novio, y prontamente me informó que las otras dos estaban en el salón y llegarían un poco más tarde. Así que empezamos a platicar... o mejor dicho, empecé a preguntarle sobre su trabajo y con eso pasamos el tiempo en lo que llegaron las otras dos. Decir que me sentí rara es subvalorar la situación. Estaba completamente fuera de lugar. En las tres horas que estuvimos juntas, hablamos de cómo "nunca" compran nada en México porque todo es carísimo y por eso prefieren ir de compras a Texas; de cómo conseguir un trabajo, no que te satisfaga, sino que te dé más dinero; de que ya se quieren casar; de la importancia de las sesiones prematrimoniales en la iglesia; sobre la posibilidad de comprar una casa pero las complicaciones de los créditos (creo que ésta fue la parte más interesante de la tarde); de las televisiones en 3D... para comprar una; sobre cómo amueblar una casa sin que te salga tan caro; el contenido de las bolsas... ¿ya se van haciendo a la idea de mi reunión?
 Que quede claro, no las juzgo. Cada quien pasa por ciertas etapas en la vida, muchas de ellas (si no es que todas) determinadas por experiencias previas y la educación recibida en la casa (porque en este caso, fuimos a la misma escuela). Pero yo no comparto su mentalidad ni sus expectativas. Estoy en otra etapa, en una de cambio y evolución, y siento que ellas están en una de asentamiento. Lo cual no quiere decir que no haya salido prácticamente corriendo de ahí.
  Además, hay que sumarle el hecho de que ellas tres siguieron siendo muy muy cercanas después de la prepa y yo me alejé completamente de todas las personas con las que compartí esos años. Menos de una, la única con quien sigo llevando una buena amistad. Esa distancia agregaba un poco de extrañeza al ambiente, pues creo que ninguna estaba plenamente cómoda hablando de sus cosas.
  Conclusión, no quiero revivir la experiencia de entrar a la dimensión desconocida. Y por eso me iré a Puebla a ver mis verdaderas amigas un par de días.


*a falta de un mejor término, porque eran un poco más que compañeras pero un poco menos que amigas.



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