5/21/2010

Reflexiones

Creo que he escrito, aunque vagamente, sobre los estereotipos de belleza y la sobrevaloración de un cuerpo flaco. Gracias al reto de @piolojuvera, #PuercoaCuerpo, al que varias personas se han sumado, he vuelto a reflexionar sobre el tema. Cabe mencionar, antes de que me linchen, que lo que escribiré a continuación son opiniones personales, no pretendo imponerlas y mucho menos criticar/juzgar a los demás por las decisiones que tomen.
                Sin duda, los extremos son malos, y en este caso, muy poco saludables. Tenemos un enorme problema de obesidad en el país, pero, aunque no se hable mucho de eso, también existe el polo opuesto, con grandes cantidades (desafortunadamente no hay datos precisos) de personas anoréxicas y/o bulímicas. Esto se debe a que la presión mediática, abanderada por Hollywood, enfatiza la delgadez. Entonces, claro, todas queremos vernos como estrellas del cine y nos matamos haciendo dietas y ejercicios. No me malinterpreten, hay que hacer ejercicio. Pero hay una enorme diferencia entre estar saludable y estar obsesionado con la salud. Tan es así, que se ha descubierto un nuevo desorden alimenticio, la ortorexia, que consiste en la obsesión por comer alimentos supuestamente naturales y saludables. Como en todo, hay que encontrar el punto medio.
                Como saben quienes me conocen, soy flaca. Soy flaca por genes, pero sobre todo, porque me alimento muy mal (mamá, aquí va tu regaño, pero guárdalo para la noche). No desayunar definitivamente les hará bajar de peso. Además, hago ejercicio: camino lo más que puedo y voy tres horas por semana a kung fu, en promedio. Ok, sí, estoy flaca y muchas “me envidian”. Pero estoy seis kilos por debajo de mi peso. Alguien que me explique cómo pueden pensar que eso es sano. Tampoco estoy diciendo que ocho kilos arriba de mi peso sea ideal, no. Para eso existe el cálculo del peso idóneo de acuerdo a la estatura, edad y estilo de vida de cada bien. Eso es lo que deberíamos buscar.
                Creo que mi mayor problema con todo este tema es el no aceptarnos a nosotros mismos como somos, tratar de alcanzar patrones de belleza exagerados, que alguien se sacó de la manga. O si no, ¿cómo se explican que hace unos 70 años las mujeres bonitas eran rellenitas y las flacas, las bonitas de ahora, eran las feas? Es evidente que este paradigma es una cuestión cultural y social que tiene muy poco que ver con la salud. Entonces, vayámonos queriendo. Hay quienes tienen huesos más grandes que otros, que son más altos o más chaparros y eso está bien. Mientras el enfoque sea estar sanos, ¿qué importa no cumplir con los estereotipos? Creo que seremos un poco más felices si nos aceptamos, y si comemos bien y hacemos ejercicio por sentirnos a gusto con nosotros mismos.
                Les dejo el link de este proyecto para que le echen un ojo (ya lo había posteado hace tiempo, pero vale la pena recordarlo). Me encantaría leer sus opiniones y comentarios, pero por favor, no me vayan a decir “claro, tú puedes pensar así porque estás flaca, no sabes lo que se siente estar de este lado”. Las presiones son las mismas. Y es horrible que te pregunten si estás anoréxica.



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