1/13/2010

Warrior-training

En otras palabras, ayer retomé el Kung-Fu. Además de lo lindo que es que te extrañen, que tu cuerpo retome los ritmos y movimientos, es genial salir chapeada y con una gran sonrisa en la cara, pensando en las cosas que puedes hacer y no en el frío que hace.
   La verdad, es un reto. No sólo he olvidado algunas rutinas, sino que hay movimientos que mi cuerpo aún se rehúsa a hacer, como las rodadas o las caídas. Los derribes aún se me dificultan, pero son divertidos. ¿Las patadas giratorias? Me marean un poco. Claro que todo esto sólo quiere decir que necesito retomar la rutina y esforzarme por lograr los movimientos con la técnica, la fuerza y la velocidad adecuadas. Es decir que el esfuerzo, la disciplina, la paciencia  y la perseverancia también son parte del entrenamiento guerrero. La ventaja de todo esto es que es útil, divertido y hasta bonito. Sí, bonito. Las formas son un poco como coreografías. Bien hechas son casi un baile. Exigen coordinación y agilidad, así como fluidez. Y si puedes sonreir mientras las haces, mejor. Con vestuarios son un espectáculo vistoso.
  Desde luego, la parte de desestrés es importantísima. Para mí ha sido la mejor manera de sacar la tensión generada en AI, no por el ambiente de trabajo, sino por los temas de trabajo. Uno siempre puede imaginarse luchando contra "los malos" y venciéndolos. Y cuando sales y te enfrentas con el mundo, tienes la seguridad de que estás aprendiendo a defenderte. Eso siempre es importante. Como dice el profesor, es una cuestión de actitud. Lo cual también forma parte de la filosofía de los guerreros chinos... lo cual explica el título de este post, dentro de mis gimnasias mentales.



Subscribe to Our Blog Updates!




Share this article!
Return to top of page
Powered By Blogger | Design by Genesis Awesome | Blogger Template by Lord HTML