4/28/2009

¿Chupacabras reloaded?

Nuevamente México está en las primeras planas y noticias actualizadas en todo el mundo. Esta vez, por suerte, no se trata del narcotráfico ni de la violencia; es simple y llanamente por una enfermedad conocida como gripe porcina. Ahora todo el alboroto es sobre el virus, las medidas de prevención, la contingencia, el cierre de escuelas y lugares públicos, la cancelación de viajes, etc. Se habla de los casos detectados, los confirmados y los muertes, pero no se hace suficiente hincapié sobre el hecho de que más del 90% de los/as afectados/as ha sobrevivido. A fin de cuentas, es una gripe, más fuerte que las demás, pero perfectamente curable si se detecta y trata a tiempo.
Es por esto que creo que la psicosis generada por los medios de comunicación tiene otros objetivos. En primer lugar, había que distraer la atención nacional e internacional de los problemas con el narcotráfico, los obispos confesores de delincuentes, los muertos. También había que restarle importancia al juicio comenzado ayer contra México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las muertas de Juárez. Otra cuestión que no hay que publicitar demasiado es la aprobación fast-track de medidas que protejen la vida desde la concepción, sin tomar en cuenta los derechos de las mujeres, en varios estados. De manera que la epidemia les cayó como anillo al dedo a quienes toman las decisiones en nuestro país. ¿Qué mejor distractor que una situación real, potencialmente grave, generada por un virus mutante semi desconocido?
Todos los niveles de gobierno, de todos los colores, por una vez actuaron de manera concertada para enfrentar la contingencia. Los intereses partidistas parecen haber sido dejados de lado mientras se busca la mejor manera de evitar que más personas mueran de gripa. Eso es un desarrollo positivo, desde luego, pero que debería darse independientemente de si hay una epidemia o no. Hay que señalar que se está aprovechando este marco en el Congreso de la Unión para aprobar leyes (no sabemos cuáles), reformas y otras medidas. Y aquí está el verdadero problema. Mientras los ciudadanos estamos encerrados en casa, viendo películas, jugando juegos de mesa y conviviendo sanamente en general, nuestros legisladores estarán aprobando políticas que, de no existir esta situación, suscitarían debates y protestas. Así, a puerta cerrada se tratarán únicamente los “temas prioritarios” tanto en las comisiones como en el pleno, esperando llegar a conclusiones expeditas, como dijeron en entrevista para Antena Radio ciertos funcionarios.
No quiero abogar por la teoría de la conspiración, porque integrar al pleno de la Organización Mundial de la Salud en una cosa así es prácticamente impensable. Sin embargo, hay que tomar en cuenta los postulados de Naomi Klein en su libro “Shock Doctrine”, que expone precisamente lo que yo comento en el párrafo anterior: se crea una psicosis colectiva para que la población, infantilizada por el miedo, no se oponga a determinadas políticas que le podrían ser perjudiciales. Habrá que esperar un par de semanas para ver cuál es el balance final de esta contingencia sanitaria que, digan lo que digan los medios, NO es una pandemia. En todo caso, será mejor recordar la época del famoso “chupacabras” que, aunque menos creíble que la situación actual, generó una reacción parecida entre la población, con consecuencias conocidas por todos.



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