20 de mayo de 2013

Aprendiendo a comer

... sano. Estoy aprendiendo a comer sano.

  
Ejotes con champiñones y queso de cabra, añadir vinagreta y hornear 30 min.


Ayer me topé con este artículo y me cayó el veinte que sí, el tiempo pasa y el cuerpo ya no reacciona igual. No es tanto que esté subiendo de peso, porque por suerte mi metabolismo sigue igual de rápido, pero sí noto que me siento pesada o incómoda después de comer cosas que antes eran parte de mi dieta diaria.

Todo empezó cuando hace un par de meses me di cuenta que comer pasta todos los días comenzaba a aburrirme. Así como le leen, la niña de las pastas se aburrió. Aunque solía darles variedad y hacerlas de diferentes maneras, seguían siendo pastas.

Empecé entonces a integrar otros alimentos que casi nunca preparaba, como sopas (¡sopas!), arroz o lentejas. Y me di cuenta que no son tan complicados como temía y que las sopas son el alimento ideal para el invierno... o para cualquier día que uno no quiera pasarse horas preparando. Sobra decir que además de fáciles, son super nutritivas. Sobre todo cuando dejas de hacer sopa de papa y comienzas a experimentar con otros ingredientes.


Ok, sí, algunas lentejas se me quemaron. Pero para ser la primera vez en la vida que las hacía, no quedaron nada mal.


Claro que el cambio ha sido gradual. Sí, todavía como papas pero muchísimas menos. Aún me falta integrar frutas al 100% pero me doy cuenta que me encantan en el postre, sobre todo con un poco de yogurt griego y miel. Mis vegetales suelen concentrarse en jitomates, aguacates y espinacas, pero trato de darle variedad con otros colores (eso de pensar en los grupos de alimentos por colores y no por nutrientes me está ayudando mucho).

Lo que sí les puedo decir que el gran momento de revelación fue un día que me comí una bolsa de Doritos y... no la disfruté. Hace apenas unos meses eso hubiera sido impensable. Me la terminé más por compulsión, porque ya estaba abierta y me choca tirar comida, aunque sean Doritos, que porque realmente estuviera feliz comiéndolos.

La conclusión es ésta: cuando vas llegando a los 30 tu cuerpo cambia. Siempre ha pedido lo que necesita, pero es más difícil ignorarlo ahora. Meditar y hacer yoga me ha ayudado a escucharlo, a estar más en contacto con mi interior, y a empezar a tomar esas decisiones que hacen la diferencia. Toma tiempo, sí, pero como en todo, el primer paso es darse cuenta.

Fresas con yogurt y miel. Nunca más compraré yogurt de frutas procesado.

¿Qué más han aprendido quienes están llegando a, o ya pasaron por, los 30?

18 de mayo de 2013

People's History Museum


Manchester tiene muy presente su pasado industrial y todo lo que el desarrollo acelerado implicó en términos sociales y humanos. Es por eso que, aunque el People's History Museum está ligeramente retirado del centro vale la pena visitarlo.


Situado en una antigua bomba de agua a orillas del río Irwell, en la división entre Manchester y Salford, lo primero con lo que una se topa es la inmensa escultura de las palomas de la paz. Finalmente, el recordatorio es que sin la gente, un país no es nada.


el Museo recorre la historia de la sociedad inglesa desde principios del Siglo XIX hasta finales del XX. Tienen documentos originales, vestuario, mobiliario, grabaciones de sonido... y como todos los museos de Manchester, hay partes interactivas donde instan a los visitantes a abrir, tocar, oler, escuchar, ponerse sombreros y batas, en fin, a conocer más de cerca la vida cotidiana de aquellas épocas. Además, narra la historia de los movimientos sociales, comenzando en plena Revolución Industrial. Hay documentos de Mary Wollstonecraft, por ejemplo, o de la Guerra Civil Española (por los movimientos de solidaridad), de las protestas contra las pruebas nucleares. En fin, es un museo muy completo y muy humano.



[Las críticas al capitalismo no son nuevas. William Cobbett murió en 1835 y ya se veían niveles de pobreza inauditos.]


Si vienen a Manchester, no olviden visitar este maravilloso museo que, además, siempre tiene exhibiciones temporales y un montón de actividades, un recordatorio que los movimientos sociales siguen vivos: hoy, por ejemplo, había conciertos de música de protesta, y cuando llegué hubo un evento de aniversario a las mujeres de Greenham Commons (quienes protestaban en los 80 por el desarrollo nuclear).

Paseo por la universidad



Caigo en la cuenta que no les he hablado de mi universidad. 8 meses y he hablado de todo, menos de eso. Pésimo. El campus es bastante grande y está dividido, según ellos en tres pero en realidad en dos partes: el campus principal, llamado Peel, junto con Frederick Campus que está justo cruzando la calle (¿ven por qué digo que esos dos cuentan como uno?) y el campus de MediaCity UK, que está en los muelles. Yo no tengo motivos para ir hasta MediaCity, y de hecho muy rara vez cruzo hacia Frederick Campus; me la vivo en Peel.

"Totems aztecas" en Frederick Campus. Así como leen.


Peel Park es uno de los primeros parques públicos del Reino Unidos. Aunque hay un pequeño muro divisorio entre el parque y la universidad en sí, prácticamente son lo mismo, pues desde varios puntos se puede cruzar del uno al otro.


El parque es enorme, aunque con caminos trazados, y linda al norte y al este con el Río Irwell.




Los dos edificios donde tomaba clases, Maxwell Building y Crescent Building, son bastante altos, con vistas padrísimas de Salford.




La antigua estación de bomberos de Salford ahora pertenece a la universidad y en su interior hay salas de juntas y espacios de usos múltiples.


Lo mejor de todo es caminar por un pasillo que no habías tomado ante y encontrarte con pequeñas sorpresas,


y por supuesto, los jardines, sobre todo ahora que se llenan de flores y, los días de sol, de gente y música.



Espero que hayan disfrutado este breve paseo por la Universidad de Salford, mi nueva alma mater.



17 de mayo de 2013

Esta semana / This week

A pesar de que el clima esta semana empeoró bastante (volvimos al invierno), varias cosas me hicieron sonreir. Aquí van.

**

Despite the weather taking a turn for the worse this week, here are the things that made me smile.


Ejercicios de creatividad y agradecimiento / Exercises in creativity and thankfulness


Lluvias intensas que me recordaron a Cuernavaca / Intense rains that reminded me of my hometown


Lindos colores a la hora de cocinar / Pretty colors popping up in the kitchen



También retomo una vez más la meditación usando Get Some Headspace. De momento estoy siguiendo el programa de 10 días, que es su prueba gratuita. Aún no sé si suscribirme para todo el año, pero estos 10 min diarios son una maravilla. Super recomendado.

¿Qué tal estuvo su semana?

**

I have also taken up meditation (again!) using Get Some Headspace. I'm only doing their free 10 day program, as I haven't decided whether to subscribe for a whole year or not, but 10 min a day are definitely making a difference. If you're thinking about meditation, give it a chance!

How was your week?

15 de mayo de 2013

Tesis: Día 1

¡Se me acabaron las vacaciones! Bueno, no como tal, sino que ayer ya comencé a hacer investigación para mi tesis, a diseñar el esquema preliminar, a revisar el ensayo que voy a usar como base, contacté a mi asesor para una cita... En fin, todo lo que hace un tesista el primer día que se sienta a "hacer tesis."



Claro que eso incluyó limpiar mi cuarto a fondo, cambiar la distribución de los muebles y decorar las paredes vacías.


(Para quienes se pregunten cómo voy a hacer la tesis si me distraigo tanto, déjenme decirles que una vez que el cuarto estuvo limpio y reorganizado, me leí un libro entero, tomando notas y todo. Nada mal para ser el primer día).

[Foto de La Tesis]

14 de mayo de 2013

Manchester United Parade

Nunca he sido fanática del futbol. Entiendo el juego y medio conozco los equipos, pero nada más. De pronto uno que otro jugador salta a la fama y ubico su nombre; con suerte sabré dónde juega. Así que me sorprendí a mí misma cuando acepté una invitación para ir a ver el desfile del Manchester United.

Cuando algo relacionado con el futbol está en las páginas principales de todos los sitios de noticias que visitas, no puedes evitar enterarte. No iba al desfile totalmente en blanco: sabía el ManU había ganado algo, que su manager de toda la vida se retira, y claro, que ahí juega el Chicharito. Lo que no sabía es que con este triunfo son 20 veces campeones de la liga inglesa, que el Chicharito casi no ha jugado o que toda la ciudad iba a salir a las calles.



Mi amiga y yo llegamos a las 6:30 pm a Deansgate y ya había bastante gente. Algunos habían comenzado a subirse a un andamio; sonaban porras y trompetas, pero el ambiente estaba tranquilo: el equipo apenas iba saliendo de Old Trafford y tardaría un rato en llegar. Un helicóptero (¿de prensa?) sobrevolaba la ciudad.

Por supuesto, entre más tiempo pasaba, más gente llegaba. Curiosamente, resultó un evento familiar: había gente de todas las edades y de todos los grupos sociales habidos y por haber; y vi muy pocas cervezas. Los tres niveles del andamio se fueron llenando, había gente en las oficinas aledañas, gente en las azoteas. La policía intentó que quienes estaban en el andamio se bajaran, pero lo único que recibió fue un abucheo.



Y las porras. Algunas similares a cualquier porra mexicana, otras largas y cantadas, de las que no entendía al principio ni una palabra y al final logré captar una o dos frases. Impresionante escuchar a miles de personas coreando el nombre de su jugador favorito, o insultando a otros equipos, como con una sola voz.

Finalmente, casi hora y media después, cuando los ánimos comenzaban a caldearse (pero de la emoción, nadie perdió la cordura), llegó por fin el camión con el equipo. Aquí sí no me pregunten nombres: había algunos jugadores, alguien con un micrófono en la mano intentando hablar - tal vez agradecer el apoyo de los fans - pero no se escuchaba nada. Detrás de ellos, técnicos y entrenadores saludaban, sonreían y hasta alababan.



20 segundos después había acabado el desfile. El equipo llegó a St Albert Square, donde había música y discursos; la gente bajó del andamio y dejó su lugar en calles y banquetas para acercarse, pero estaban bloqueados los accesos a la plaza, para mejor control de la gente. Era imposible pasar. Nosotras, como muchos más, decidimos cerrar ahí el día y fuimos por una cerveza en The Old Wellington, el edificio más antiguo de Manchester.


11 de mayo de 2013

Liverpool

Hace unos días había decidido que acabando mis ensayos finales iría a Liverpool. No está ni a una hora de aquí y no había ido. Imperdonable. De manera que me organicé con mi roommie y quedamos de ir el viernes. Sólo que no quedamos a qué hora y, aunque yo me levanté temprano para "aprovechar el día", ella había regresado muy tarde de trabajar. Además, estuve a punto de posponer el paseo porque amaneció nublado y muy lluvioso. Pero decidí que no me estresaría, que dejaría que las cosas fluyeran, y finalmente las dos partimos.



Liverpool me sorprendió. Es una mezcla aún más grande de arquitecturas y estilos, pero también está llena de museos, galerías, restaurantes, tiendas, plazas, pubs. Actividad no falta. Y tiene la ventaja (en comparación con Manchester) de sentirse mucho más abierta y espaciosa. Se nota, como en otras ciudades del norte industrial, el abandono en que quedó tras las políticas económicas de Thatcher, pero se ha ido recuperando y es una ciudad en ebullición.



Por supuesto fuimos a The Cavern, que no es sólo el bar de dónde salieron Los Beatles, sino un local que ha visto a las mejores bandas durante sus ¿70? años de vida. Caminamos por el Cavern Quarter, admirando toda la parafernalia beatlemaniaca, subimos a la Catedral (construida durante la mayor parte del siglo XX y que me pareció espantosa por fuera pero por dentro es imponente), paseamos por parques-cementerios, bajamos a los muelles, entramos al Tate, tomamos té, caminamos por el malecón, subimos otra vez al centro, conocimos el hotel Hard Day's Night, y finalmente terminamos el día con una cerveza y música en vivo en The Cavern.

No llovió, y a pesar del viento mi parte favorita fueron los muelles, con su olor a sal y pescado, con sus astilleros y patios de reparación, la propela del Lusitania, y por supuesto, los veleros anclados mientras sus dueños pasean o los trabajan. No hay nada como el mar.